



Metztli - Anna Fiori
Anna Fiori es una de las máximas exponentes del Metal en México y en América Latina. Tuvimos la oportunidad de escuchar su más reciente disco denominado Metztli y traemos para ti esta sincera reseña.



Metztli, el nuevo álbum de Anna Fiori, es un proyecto artístico y cultural que está pensado como un verdadero “360”. Incluye un documental (ya disponible en YouTube), un libro, videos oficiales de todos los sencillos, portada y booklet con hermosa fotografía, una magistral orquesta sinfónica, coros espectaculares, instrumentos aztecas, la poderosa banda de metal y la ampliamente versátil voz de Anna Fiori. Y por si todo esto no fuera lo suficientemente ambicioso, el proyecto utiliza la musicoterapia como herramienta en cada canción, girando en torno a los procesos de duelo, con la promesa de acompañar a su audiencia en su propio recorrido emocional.
Me parece profundamente inteligente, poderoso y significativo vincular las fases de la luna con los procesos de duelo. Es un gesto auténticamente metalero hablar de la tensión entre la luz y la oscuridad: esa oscuridad que nos invade y, al mismo tiempo, como la luna, siempre podemos volver a llenarnos de luz tantas veces como sea necesario.
En una era donde la tecnología nos convierte en esclavos binarios 1-0, siempre agradeceremos poder posar la yema de nuestros dedos sobre discos físicos. La portada del disco nos recibe con una representación de Metztli, diosa azteca de la luna, realizada por Iossef “Evolet” Guzmán Zamudio en una bella fotografía que destaca a la modelo Ruby Vizcarra.

I: Luna Creciente
La intro del disco se presenta de manera solemne, mística y poderosa, a la vez altamente cinematográfica. Una guitarra da la señal a los coros para comenzar este viaje justo en “el final”, en la pérdida, en la muerte (ipan miquiztli).
La angustia de la pérdida, la oscuridad invasora, el infierno y el dolor se hacen presente en todos los elementos de la canción; los coros, la voz de Anna Fiori, orquestación y los instrumentos aztecas junto con las guitarras.
Esta canción nos prepara el panorama y aterriza las emociones. Junto con el ritmo del solo de guitarra y el potente pedazo instrumental solo nos acelera la angustia de perder. La negación aparece en un grito poderoso de instrumentos y una voz desgarradora que se quiebra en dolor puro.



II: En el vacío
Nos recibe el primer single de este álbum. Inmediatamente evocamos imágenes de cráneos y mariposas, justo como en el booklet (tal cual, parece magia). No podremos controlar que el coro, altamente pegajoso, se adelante desde la primera estrofa; ups, sí, esta canción se quedará en tu mente todo el día.
Concentrándonos en el duelo que acabamos de abrir, el vacío es un momento de angustia y dolor a escalas gigantescas. Como hoyo negro del espacio, te consume, haciéndote creer que nada vale la pena y que, aunque lo intentes, no hay salida al miedo, la oscuridad y el dolor.
Sentir vacío puede ser tan intimidante que cualquiera intenta llenarlo de trofeos, compras en línea, malas relaciones, apuestas, malos hábitos, tabaco, drogas, alcohol, descontrol.
El vacío (así como el silencio) es una de las sensaciones aparentemente más traicioneras: lleva a muchas personas a vivir un sinfín de malas experiencias, a repetir los mismos patrones insanos y buscar en otros lo que uno mismo debería ser capaz de darse.
La canción nos recuerda saltar al vacío e implora por nosotros que encontremos esa razón para mantenernos vivos a pesar de la pérdida y la nostalgia.

III: Luna Llena
La imagen de la luna llena se alza a lo largo y a lo ancho; la diosa se hace presente pero con el caracol azteca quien emerge a este llamado de luna roja es Mictlantecuhtli, señor del Mictlán.
La entrada de esta canción es melódica, una experiencia atmosférica y cinemática pura: somos absorbidos por las guitarras y nos encontramos en un túnel que se detiene ante la voz en eco de Anna Fiori.
Estamos muy seguros de que esta canción es un reflejo, un fragmento y un gemelo emocional que solo podremos completar al leer el libro.
Nos vuelve a sorprender gratamente los guturales en diversas capas de los que es capaz Anna Fiori para someternos en un ambiente aún más oscuro y denso.
La música intensa es todo lo que esperábamos de una canción llamada Luna Llena. El metal transita entre variantes de sinfónico y progresivo. Los violines y los coros son una salvajada magistral orquestada por el mismísimo Jorge Salmay.



IV: Entre mil voces
Probablemente esta canción sea un nuevo himno consagrado para quienes disfrutamos escuchar a Anna Fiori. Concentra un metal agresivo (pedazo de guitarras que escucharemos), poderoso y empoderador que se une a la feroz voz de Anna Fiori en su expresión más histriónica y, lo que muchos disfrutarán, más lírica.
Esta vez, la orquesta y el coro (nuevamente pegajosísimos) obedecen las exigencias del metal y lo acompañan con la misma intensidad: una gran clase de lo que significa el metal cinemático azteca, para mí, un tour de force en la carrera de Anna Fiori.
Si en las voces de nuestras cabezas podemos perdernos, escuchar las miles de voces ajenas, bueno, no lleva a una esclavitud de “deberías” y expectativas, peor que un laberinto, incluso más desafiante que el mismísimo Mictlán. Encontrar nuestra voz no es un desafío simple ni sencillo, pero los frutos de hacerlo son, literalmente y al igual que la canción, sentir nuevamente los rayos de sol sobre nuestro rostro.

V: Tetzahuitl Pt 1: La Revelación
El conejo en la luna se hace presente, en un bellísimo pasaje náhuatl que remueve todos nuestros ancestros y la sangre mexica que portamos hasta hoy. La lengua náhuatl se convierte en ese viaje poético y sublime en el que la Diosa Luna consuela a nuestro protagonista Ajak (pueden encontrar el pequeño spoiler al final del booklet).
Un verso hermoso que nos llena de amor, empatía y dulzura: “Xichoka… tlen uellis tipanis moojui” – “Llora; lo que habrá de pasar, se marchará.”



VI: Luna Menguante
Tras el pasaje sublime, regresamos a otra demostración pura de metal cinemático azteca. La instrumentación causa un vértigo y aterriza en guitarras rítmicas muy al estilo death metal, con los guturales cerrados de Anna Fiori, para luego pasar a una versión lírica bella.
El desarrollo de la canción recuerda mucho al juego conocido en el de metal como “bella y bestia”: entre guturales y “voz limpia”. Mientras los instrumentos replican el mismo maravilloso contraste entre coros-guitarras, instrumentos aztecas-guitarras, piano-guitarras. Esta canción es un vórtice y otra clase de metal que vale la pena compartir, encantando a quienes se vienen adentrando en este bellísimo mundo.

VII: Dejar Ir
Sin duda, otro single y para los fans, otro himno innegable. En este álbum no existe una sola canción de relleno. Es absolutamente metal acompañado de instrumentos aztecas, muy fiel al estilo de la banda de Anna Fiori.
Encontramos esta canción con el dolor en su máximo punto, el duelo en su momento sin retorno, el momento en la orilla del abismo, tocar fondo o hundirse para siempre. La única salida: soltar. La parte más difícil de un duelo; soltar la culpa, soltar el enojo, soltar el abandono, soltar el dolor, aceptar la pérdida para dejar ir. Desprenderse en vez de aferrarse es un acto de amor profundo. Aunque suene aberrante, aferrarse desgasta, hiere y termina por rompernos.



VIII: Luna Nueva
Esta canción es todo lo que podíamos esperar de una Luna Nueva: llena de “factos” y esperanza. Una pieza que será fuego y podría ser fácilmente el intro de miles de animes con grandes héroes y aventuras.
Anna Fiori nos recibe con una voz dulce, templada, donde cada nota que canta resuena mucho más allá de nuestros huesos y abraza nuestro ser espiritual. La instrumentación termina por desnudar y revelar la emotividad que va surgiendo desde el interior hasta la piel.
Un despliegue sonoro intencionado que transmite uno de los mensajes más cautivantes y esperanzadores del álbum. Una experiencia que ya no se vive como atmósfera sino en lo más íntimo de cada uno de nosotros: esa gasolina por la que amamos este género.
Al soltar, aprendemos más de lo que creemos. El ciclo, lo es tanto el Mictlán como la luz en Metztli. El anhelo después de la tormenta y el terror surge literalmente en un grito de guerra gutural. Sin olvidar, sin descuidar, sin dejar de recordar es salir adelante y así honrar a todos los que ya no pueden seguir con nosotros, porque ellos viven en nuestros aprendizajes y memorias.
Una narrativa coherente en cada instrumento, cada miembro del coro y de la viva voz de Anna Fiori que revienta toda su potencia como no la habíamos escuchado antes. Los coros finales son una brutalidad que conmueve hasta al más valiente, es una salvajada total. Quemaremos varias bocinas por disfrutar esta monumental canción en loop 1.

IX: Tetzahuitl Pt. 2 : El Origen
Les dije, ninguna canción esta de sobra, y este final es emocionante y adrenérgico. Escuchar registros y experimentación tanto en instrumentación y guitarras como en la voz de Anna Fiori nos proyecta inconscientemente hacia las grandes sorpresas que nos deparan con esta banda, que ha logrado lo que hoy en día de verdad es muy difícil; una identidad propia que evoluciona y que transmite mensajes trascendentales.



Este proyecto fue presentado como una herramienta para enfrentar situaciones críticas, capaz de conectar no solo con su música, sino también entre los escuchas. Conecta con amantes del género y con quienes se acercan por primera vez a este mundo. Conecta con el legado en nuestra sangre, parte de nuestra identidad, por la que debemos sentirnos orgullosos: ¡somos bien mexas! ¡Qué orgullo!
Este álbum es una maestría de metal cinemático azteca, con coros pegajosos y una ejecución sensacional. Es lo que muchas bandas de metal anhelan después de un álbum angular (In Ohtli Tonalli). Con “Metztli”, Anna Fiori no sólo sube peldaños: construye pisos nuevos, abarcando además más disciplinas que complementan y dan sentido a esta Opus Magnum.
“Abre el corazón a lo que vendrá. Una nueva luz, siempre llegará” – VIII: Luna Nueva (Ximoyolchikaua)



